Ana Cecilia
Diario
·Autoconocimiento

Sobre ser vista por ti misma

La testigo más difícil de ganar, y la única cuya opinión te cambia.

Hay una versión silenciosa de ti que lleva todo este tiempo observando a la versión ruidosa. No está impresionada y no está decepcionada. Simplemente está esperando que te des cuenta de que está ahí.

Casi todo el trabajo que hago — en talleres, en círculos de reflexión, en cartas largas — es un intento lento de una sola cosa: ayudar a las personas a encontrarse con esa versión silenciosa en mejores términos. No como una crítica. No como una jueza. Solo como una testigo que no apartará la mirada.

Tres señales de que no te has estado viendo

  1. Puedes recitar lo que deberías sentir sobre tu vida, pero no lo que realmente sientes.
  2. Las opiniones de otros te llegan en un milisegundo; tus propias opiniones sobre ti misma tardan días en llegar.
  3. La frase más amable que alguien te ha dicho este año fue una frase que escribiste en un diario.

Si reconoces aunque sea una, el trabajo no es arreglarte. El trabajo es bajar la velocidad lo suficiente para que por fin puedas escucharte.

Una pequeña práctica

Durante los próximos siete días, al final del día, escribe una frase que empiece con: "Hoy quiero decirte que..." — y dirígela a ti misma.

No las releas hasta el día ocho. El día ocho, léelas todas de una sola vez, en silencio, y nota qué cambia en tu pecho.

Tú eras la testigo todo el tiempo. Solo necesitabas ser invitada.

gracias por leer.

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